Deporte Escolar Educativo

PARTE DE ART?CULO EXTRA?DO DE:

Seirul-lo Vargas, F. (1992). Valores Educativos del Deporte. Revista de Educaci?n F?sica, 44, 3-11.


4. Cr?tica del Deporte Realizado en la Escuela
5. Propuestas B?sicas para un Deporte Escolar Educativo
6. A Modo de Conclusi?n


Francisco Seirul-lo Vargas
Universidad de Barcelona 
Instituto Nacional de Educaci?n F?sica de Catalunya, Barcelona.



Deporte Escolar Educativo
- Parte Final del Art?culo "Valores Educativos del Deporte" -

 

 

 

4. Cr?tica del Deporte Realizado en la Escuela

Bajo la perspectiva expuesta en el apartado anterior, podemos asegurar sin miedo a confundirnos que, en general, el deporte que se hace en el medio escolar no es educativo. No es una pr?ctica conformadora, sino deformadora de la personalidad del practicante, pues s?lo estimula algunos aspectos puntuales y, por lo tanto, deforma la homogeneidad que debe sugerir toda actividad educativa.

El deporte escolar se presenta como un modelo reducido del macromodelo deportivo, y antesala de ?ste. En sus sesiones se ense?an las t?cnicas y t?cticas que en las pr?cticas de los profesionales est?n vigentes, y ello no ser?a malo, si esto no fuera el fin educativo que se enarbola como justificaci?n de las mismas.

Se elaboran mini-deportes que en su origen son adaptaciones, teniendo en cuenta elementos morfo-funcionales de los principiantes, pero en la realidad son las mismas formas y finalidades que el deporte-grande.

Estas adaptaciones del reglamento, atendiendo a los par?metros indicados, son del todo insuficientes para construir modelos dirigidos hacia la persona, no al deporte, Pero a?n as?, no son mayoritariamente aceptadas en la iniciaci?n, por tener grandes problemas de transferencias posteriores al modelo dominante, lo que pone m?s aun en evidencia su validez, aumentando el desconcierto pedag?gico que generan esas pr?cticas. Por otro lado, el profesional que practica un deporte dispone de todo el tiempo necesario para entrenarse y poder competir, mientras que el tiempo dedicado al deporte escolar es, a todas luces, insuficiente para asimilar toda esa cantidad de cosas, para aprender, del modelo profesionalizado. Vienen las prisas y aquello de que el fin justifica los medios, realiz?ndose pr?cticas injustificables desde cualquier perspectiva pedag?gica, desatendiendo incluso las m?nimas condiciones exigibles a una pr?ctica con seres inteligentes. Esta pr?ctica no s?lo es inadecuada sino tambi?n incongruente, pues se aplica en forma indiscriminada a todos los alumnos de la clase, incluso al total de los escolares de esa instituci?n docente, cuando s?lo con mucha suerte tres o cuatro alumnos, en el mejor de los casos, podr?n realizar el deporte a nivel competitivo que se les ense?? de esta forma, para ese fin. Los entrenadores se lamentan del nivel de abandono de la pr?ctica deportiva cuando los alumnos tienen cierta edad, y lo atribuyen a los estudios, a las compa??as, a cualquier cuesti?n, evitando las personales de falta de competencia y atracci?n por la actividad, que seg?n Marc Durand (1988) son las principales causas del abandono. Ambas soslayables con una pr?ctica orientada seg?n lo indicado en nuestra anterior propuesta.

 

 


 

Si ?stas son las condiciones en que mayoritariamente se realizan las pr?cticas, la situaci?n en la que compiten nuestros escolares no es menos anacr?nica. Por un lado est?n los intereses de las instituciones que desean, por aquello que lo importante es participat; unas competiciones multitudinarias, no hay m?nimos, no hay selecciones, todos participan. Ocasionan estas condiciones, su encarecimiento que conlleva su reducci?n, y su masificaci?n con los graves problemas de infraestructuras,audemars piguet replica watches pues es necesario concentrar gran n?mero de confrontaciones en escasas horas y lugares. De otra parte, est?n los deportistas, que aprisionados por las reglas de competici?n, no pueden dar gusto a todas sus necesidades competitivas. Solo les dejan participar en un n?mero de actividades deportivas, deben sufrir en sus propias carnes la heterogeneidad que la masificaci?n ocasiona, s?lo est?n inducidos por motivaciones extr?nsecas, las competiciones m?s interesantes coinciden con los ex?menes m?s importantes, y pod?amos relatar un sinf?n m?s de situaciones que conducen inexorablemente al abandono. Pero a?n hay otra parte implicada, y que influye de modo fundamental en la competici?n, la familia del deportista. En estas edades, el entorno familiar es decisorio para la permanencia en la competici?n. Desde la familia que se empe?a y ven a su hijo campe?n, atosigando a su entrenador, colegio, y al mismo protagonista, hasta aquella que tiene organizado el fin de semana, ignorando, o dando otras opciones, en la mayor?a de los casos coyunturales, al inter?s del ni?o deportista. Tanto una situaci?n como la otra son l?mites, pero habituales, y las intermedias, por neutras, tampoco satisfacen y acomodan el entorno del deportista. Esta situaci?n de intereses encontrados desvirt?a la competici?n y la irracionalidad se apodera de la misma, haci?ndola insostenible, pues no hay una compatibilidad entra la pr?ctica y la competici?n, no existe un modelo pedag?gico de la pr?ctica que se vea reflejado en unas condiciones pedag?gicas de su momento competitivo. Y aunque reconocemos que algunas instituciones intentan lograr un clima m?s educativo en los planteamientos pedag?gicos de sus competiciones, no se encuentran con el entorno favorable para reconducir el deporte escolar, por falta de incomprensi?n de los dem?s estamentos implicados, que se sienten agredidos en sus intereses, y despose?dos de sus competencias. Por todo ello creemos necesario modificar totalmente las condiciones del deporte escolar, u-boat replica watches con las propuestas que a continuaci?n sucintamente exponemos.

 

 

 

5. Propuestas B?sicas para un Deporte Escolar Educativo

La primera propuesta es previa a todas, y consiste en desvincular la ?Pr?ctica Deportiva Escolar? (P.D.E.) -la de aquellos alumnos que en determinada edad presentan talento para una especialidad deportiva- de la ?Pr?ctica Escolar Deportiva? (P.E.D.) del resto de alumnos que no disponen de este talento.

Debemos secuenciar estas dos pr?cticas. La Pr?ctica Escolar Deportiva (P.E.D.) es com?n a todos y previa a la otra pr?ctica especializada. Debe permitir la educaci?n de toda la poblaci?n escolar, y orientar a los que tienen talento hacia una posible especializaci?n, pero tambi?n permite la pr?ctica del resto de los ni?os/as. En un momento dado, las dos pr?cticas llevar?n caminos distintos. El escolar con talento realizar? los dos tipos de pr?cticas mientras pueda; el resto, s?lo la no espec?fica (P.D.E.). El momento de esta separaci?n estar? sujeta a criterios objetivos como: grado de desarrollo biol?gico, entorno del deportista, afinidad psicol?gica con la pretendida especialidad, evaluaci?n objetiva de los aprendizajes espec?ficos, componentes cognitivos, etc. Como vemos, todos ellos, referidos al sujeto, que es el protagonista, el deporte ser? sencillamente el decorado y la especialidad el argumento, las instituciones no deben de aparecer en esta obra.


La ?Pr?ctica Escolar Deportiva? (P.E.D.) y sus condiciones para la competici?n

Es fundamental separar la Pr?ctica Escolar Deportiva (P.E.D.) de cualquier tipo de ideolog?a recurrente, para ello, es necesario desvincularla del estatismo institucional ya establecido, que siempre transmitir? su ideolog?a. Para ello, proponemos los siguientes criterios:

-Incluirla dentro del horario escolar y con tiempo suficiente.
-En instalaciones no necesariamente reglamentarias, ya poder ser dentro de la propia instituci?n escolar, o en colindantes.
-Cada sujeto competir en el mayor n?mero de especialidades institucionalizadas y no institucionalizadas.
-Modificar seg?n criterios pedag?gicos las reglas del deporte, que no deben desvirtuar su esencia, y sobre todo su normativa de competici?n.
-Implicar a la familia en labores de organizaci?n, gesti?n yarbitraje.
-Relacionarla con otras manifestaciones competitivo-culturales de otras materias escolares.
-Eliminar de ella todos los elementos que la identifiquen con los deportes institucionalizados, uniformes, jueces y ?rbitros federados, clasificaciones convencionales, categor?as de los contendientes atendiendo s?lo a la edad, instrumentos reglamentarios, trofeos y distinciones tradicionales, etc.

La competici?n as? construida lograr? los objetivos pedag?gicos dirigidos al sujeto, para configurar su personalidad ag?nica, satisfaciendo sus necesidades individuales.


La ?Pr?ctica Escolar Deportiva? (P.E.D.) y sus condiciones de entrenamiento

Aunque decimos condiciones de entrenamiento utilizando terminolog?a cl?sica, son realmente las connotaciones que debe tener en cuenta el entrenador durante las pr?cticas de cada d?a, con el objeto de crear en ellas un ambiente y unos objetivos pedag?gicos compatibles con las condiciones que se logran en la referida competici?n.

Las sesiones, para obtener una adecuaci?n individualizada a la competici?n, deben equilibrar el componente ag?n con los componentes ludus y eras, para poder construir tareas que permitan al deportista conformar su personalidad. Para ello, el entrenador deber? tener una formaci?n pedag?gica s?lida que le permita:

-Proponer situaciones para la activaci?n perceptiva del deportista y estimular la identificaci?n plena de la informaci?n que dispone, as? como su tratamiento polarizado en el fen?meno deportivo que se trate.
-Disponer de una gran variabilidad de formas jugadas con muy diferentes estructuras internas para ponerlas a disposici?n del deportista en sus pr?cticas.
-Construir propuestas de tareas que contengan ?bloques tem?ticos" comunes a varias especialidades deportivas, y promover su aplicaci?n individual espec?fica como elementos de actividad personal. -Recurrir continuamente a la auto-observaci?n, al auto-control y la auto-evaluaci?n del ejecutor.
-Estimular al deportista para dise?ar sus propias pr?cticas y organizar o controlar las de los que con ?l comparten la actividad.
-Incluir elementos de variaci?n temporal en todas las tareas, una vez reconocidas por el deportista en su dimensi?n espacial.
-Crear situaciones que estimulen la toma de decisiones a nivel individual, y colectivo, en ?mbitos muy diferentes, con normativas estables e inestable, pactadas e impuestas.
-Permitir e incitar a interpretar y comunicar las situaciones vividas, por muy diferentes canales, estimulando aquellos que menos sean utilizados individualmente.
-Analizar la pr?ctica individual lo m?s objetivamente que le permitan los medios que logre disponer, y ponerla a disposici?n del ejecutor.

Podr?amos ampliar todas estas propuestas y a?adir muchas m?s, pero consideramos que el lector tiene informaci?n suficiente, con lo hasta aqu? expuesto, para entender el ambiente que debe presidir en las pr?cticas construidas con estos criterios.


La ?Pr?ctica Deportiva Escolar ? (P.D.E.) y sus condiciones para la competici?n

Por ser pr?ctica minoritaria en al ?mbito escolar, ya que s?lo debe ser practicada por los individuos con talento, su entorno competitivo debe configurarse con aproximaciones sucesivas hacia el modelo dominante en la especialidad que se trate. No importa que se instale en el l?mite de lo educativo, pues el practicante de esta opci?n ya ha realizado el otro deporte (P.E.D.) y debe compatibilizar los dos, mientras su implicaci?n en ?ste se lo permita, pero siempre ha de ser suficiente para que su educaci?n pueda ser correcta. Creemos que debe ser el entrenador de la Pr?ctica Escolar Deportiva (P.E.D.) y el propio deportista quienes conjuntamente decidan el paso a la Pr?ctica Deportiva Escolar (P.D.E.) y su desvinculaci?n total de la Pr?ctica Escolar Deportiva (P.E.D.). Las formas competitivas de esta opci?n deben estar construidas siguiendo estos criterios:

-Debe ser realizada fuera del horario escolar y en instalaciones reglamentarias, aunque puedan ser modificadas.
-Cada sujeto competir? en varias especialidades afines para progresivamente concentrarse en una sola.
-S?lo deben modificarse las reglas de la competici?n, nunca las del juego.
-Someterse al arbitraje federativo, si bien ?ste debe ser modificado del estado actual.
-Incluir progresivamente los elementos de identificaci?n ya institucionalizados, para poder contrastar la adaptaci?n individual a ellos.

La posibilidad individual de adaptaci?n consciente a estas condiciones permite al individuo asumir el compromiso de forma progresiva, pero como contin?a vinculado, durante las primeras fases, a la Pr?ctica Escolar Deportiva (P.E.D.), si no se encuentra atra?do por estas condiciones, puede regresar sin traumas a esa pr?ctica, de la que no se siente desarraigado.


La ?Pr?ctica Deportiva Escolar? (P.D.E.) y sus condiciones de entrenamiento

Estas condiciones mantienen alta semejanza con las del entrenamiento profesional y para ?l deben preparar al deportista.

No podemos romper con el ambiente de la Pr?ctica Escolar Deportiva (P.E.D.) pero nos vamos alejando paulatinamente de ?l. La formaci?n pedag?gica del entrenador ser? fundamental para mantener ese ambiente en el desarrollo de las sesiones. No se trata de educar a esa persona, se intenta que esa persona educada logre ser un deportista de ?lite en una determinada especialidad y, si tiene suficiente talento, pueda ser profesional en aquel deporte durante el tiempo que su naturaleza, formaci?n y porque no, suerte, se lo permitan. Pero, ese deportista, cuando est? en su pr?ctica, tiene, irremisiblemente, que haber completado su educaci?n con la ejecuci?n de la Pr?ctica Escolar Deportiva (P.E.D) porque tanto durante, como despu?s de ella, deber? ser una persona bien educada.

El entrenador de esta opci?n deber? construir, junto con el deportista, un modelo de relaciones interpersonales que permitan elaborar tareas con, entre otros, los siguientes criterios como m?s significados:

-Descubrir la estructura del juego e interpretarla de muchas formas, desarrollando aquella en la que ambos coinciden, para que pueda as? florecer con toda la fuerza el talento individual.
-Ofrecer al deportista la mayor cantidad posible de informaci?n objetiva, tanto en relaci?n a su ejecuci?n, como a su resultado, pero estimul?ndolo para el acceso a esa informaci?n por cuenta propia.
-Contrastar los elementos de juicio, con los de auto-observaci?n, para lograr la auto-afirmaci?n en base a resultados reales.
-Construir modelos de pr?ctica que sean estructurales, no monol?ticos unidimensionales, pues as? se evitar? el anquilosamiento t?cnico. Estos modelos estructurales ser?n el desarrollo de aquellos ?bloques tem?ticos" de la Pr?ctica Escolar Deportiva (P.E.D.).
-Proponer modificaciones temporo-espaciales a todas las adquisiciones motrices, incitando a su auto-exploraci?n para crear un deportista con opciones creativas, no estandarizadas.
-Situar al deportista en interacciones individuales, o grupales, independientemente de la categor?a de deporte en que se especialice, si bien, progresivamente, ser?n m?s las espec?ficas, para su personal formaci?n t?ctica.
-Estimular al deportista a que descubra sus identidades personales con las del deporte que practica para que pueda jerarquizar sus intereses al modo como los ha constatado en la pr?ctica real.

 

 

 

6. A Modo de Conclusi?n

                 Estas propuestas b?sicas permiten construir un nuevo modelo de deporte escolar; que creemos es totalmente necesario. El modelo actual es, a todas luces, no v?lido como medio educativo, puede ser discutido su valor utilitario, y posiblemente aceptable su valor higi?nico. La opci?n que nace de estas propuestas, si bien est? entroncada en el inter?s educativo del alumno, no descarta los otros valores que van impl?citos en las condiciones de pr?ctica que hemos indicado. No es una propuesta ut?pica pues m?s del 90% de ella depende exclusivamente del promotor de la actividad que, si cuenta con el apoyo institucional de su centro, puede construir efectivamente la propuesta. Basta con que varios profesionales docentes concuerden con estas propuestas para que el 100% de las opciones sean viables.

M?s dif?cil es desarrollar institucionalmente la Pr?ctica Deportiva Escolar (P.D.E.), ya que las condiciones de competici?n no dependen de los protagonistas del deporte, sino de instancias ajenas que indefectiblemente est?n sujetas a ideolog?as, que conducen a la pr?ctica competitiva de esta opci?n (P.D.E.), a intereses particulares, y/o coyunturales. Cuando una mayor?a de n?cleos de pr?ctica sean afines a estas propuestas, las instituciones deber?n modificar sus esquemas y se podr? decir que el deporte escolar es una realidad educativa, seg?n nuestro entender.

 



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